Una de las características que nos definen como mexicanos en el extranjero, lamentablemente, es que dejamos todo a último momento, además de la impuntualidad que como yo lo veo vienen pegadas. El caso es muy claro, el mexicano común, está acostumbrado a dejar todo a último momento, tenemos obligaciones legales, fiscales, personales y viales que sabemos que tenemos pero no actuamos sobre ellas hasta que ya el tiempo está encima y el retraso inminente.
El ejemplo más próximo lo vi el día de hoy, hoy es el último día de la verificación vehicular para los carros de engomado color verde o términos 1 y 2. Para hacer la verificación, el gobierno nos da un lapso de 2 meses, si la gente se programara a ir a hacer su verificación con tiempo, les digo de verdad, no les toma más de 10 minutos todo el proceso, pueden asistir con tranquilidad en la mañana 8 am o los sábados si es que entre semana se complica. Pero no, lo que ocurre es que no tenemos tiempo, no puedo, no pude, siempre hay justificaciones que nos inventamos y autoconvencemos para no hacerlo a tiempo y el último día ya que no hay de otra, esperan varias horas, para lograr un cometido que se pudo haber hecho con tiempo y sin afectación real al tiempo dedicado.
Este es solo un ejemplo, pero miren a su alrededor, es un comportamiento generalizado, y tan es así, que en el extranjero nos identifican con esa característica. ¿Por qué es así? ¿Qué tan difícil es generar una agenda personal? ¿Acaso, no podemos respetar nuestros propios horarios y plan de vida?
Definitivamente creo que es por desorganización, no somos serios en organizar nuestras actividades personales y mucho menos en respetar los horarios propios y de terceros. El ejercicio es sencillo, pongamos metas y hagamos todo lo que está en nosotros para lograrlas, como llegar puntuales al trabajo, salir con tiempo previendo el tráfico, adelantemos las fechas límites, y respetemos las fechas límites que nos ponemos.
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martes, 30 de noviembre de 2010
miércoles, 9 de junio de 2010
Es que ¡Siempre nos pintan como flojos!
En mi experiencia laboral, trabaje por casi 9 años en una corporación trasnacional, de la unión americana, de las más grandes del mundo, más recientemente he trabajado para una trasnacional mexicana, y he tenido la oportunidad de comparar y aprender de lo que podríamos llamar la idiosincrasia laboral de ambos países, he aprendido como nos ven a los mexicanos en el extranjero y también que podemos cambiar para mejorar no solo la imagen hacia afuera, sino también como cambiar para bien internamente y hacer de los lugares de trabajo algo que el empleado tomara como un lugar digno.
El mexicano es flojo
Si bien, es un hecho que en general, al mexicano se le ve en el extranjero como un flojo, no es una realidad corporativa y de manufactura, si esto fuera simplemente un hecho aceptado, las grandes corporaciones y manufactureras simplemente evitarían el generar fuentes de trabajo en él. Ahora, esta "realidad" si es aceptada por el común extranjero que no ha tenido ninguna relación laboral con mexicanos, y por ende podríamos definirlos como incultos. Ahora bien, esa imagen la debemos a un par de factores: a una serie de grabados que se popularizaron en la revolución donde se mostraba al mexicano dormido bajo un árbol; y a las películas de la época, también donde se mostraba en repetidas ocasiones que el mexicano perdía el tiempo durmiendo.
Afortunadamente este tema, como lo mencioné, ha ido cambiando poco a poco, ya que la gente que ha podido compartir el trabajo con mexicanos se ha dado cuenta que el mexicano, es una persona que trabaja muy bien y que está dispuesto a sacrificar tiempo, para que la tarea sea lograda. Claro que esto último también es una idea errónea que tenemos. Está bien que queramos dar el todo por que logremos nuestros objetivos sin embargo, el trabajo no es ni debe ser, la prioridad de nadie, y todos debemos trabajar para vivir y no vivir para trabajar. Ellos lo saben, pero como ven beneficio no nos lo harán saber ni nos exigirán que nos vayamos a nuestras casas para atender a nuestras familias. Claro, hay que ser flexibles, pues habrá momentos en los que existan proyectos que tenemos que agarrar con todo y entonces si sacrificar tiempo, pero son momentos especiales y particulares.
No perdamos tiempo en tomar las tareas, si bien saben que somos eficientes, también saben que nuestro fuerte no es el tiempo y por ello permiten que nos quedemos más tiempo a terminar lo que no terminamos, ya que perdemos de una manera importante el tiempo. En este caso de algo bueno derivo a algo definitivamente malo. Por ejemplo, llegamos a la oficina y perdemos 30 minutos en dejar las cosas ir a saludar y platicar el punto con los que ya hayan llegado, luego que vamos por el café y finalmente en nuestros lugares de trabajo el torque toma su tiempo. Definitivamente es bueno tener descansos y momentos de esparcimiento, sin embargo estoy convencido que exageramos, y los fumadores peor. Arranquemos a toda velocidad puntuales en nuestro lugar, vayamos a saludar a todos antes de nuestra hora de inicio, la hora de inicio es eso, inicio, no la hora en la que dejo mis cosas para luego a ver a qué hora comienzo a trabajar, evitemos perder el tiempo y respetemos el tiempo de los otros.
No te apures, son bien impuntuales
Otra fama que tenemos y esa si nos la hemos ganado a pulso es la impuntualidad, y para quitarnos esa, si hay que trabajar enormemente. Aquí si seamos honestos, como mexicanos tenemos un gran problema con el reloj, no lo consideramos como LA directriz, sino un indicador más. Este tema lo hemos tocado ya en un artículo por separado que abarca desde nivel personal hasta nivel laboral, si de verdad queremos quitarnos este estigma, es importante trabajar con el factor tiempo en TODOS los niveles de nuestra vida. Mis abuelos paternos estuvieron en la segunda guerra mundial, ambos estuvieron en la resistencia y me decían de la importancia del tiempo, ya que cuando quedaban de verse, por ejemplo, con alguien, que entregaría fotografías de trincheras, la cita indicaba hora y sitio, y solo podían esperar 5 minutos, si acaso no estaba la persona ahí en ese lapso de 5 minutos, debían salir del lugar, ya que era indicador de que algo había ocurrido y no podían arriesgar más. En México, una simple junta no puede, nunca, iniciar a la hora a la que fue programada.
Este es el peor de los males, el más marcado estigma que tenemos y peor aún, es el que muchos descaradamente toman de manera consciente y declaran pues así somos y que le hagan como quieran. Ya no voy a ahondar tanto en este, pues ya fue tratado por separado, sin embargo si quiero decir que si queremos un cambio en nuestra vida, este es el que más debemos trabajar. Si nosotros no respetamos nuestro tiempo, nadie lo hará. Cuando somos impuntuales no solo nos afectamos nosotros mismos, también afectamos a los que nos rodean y más a los que más queremos, nuestras familias. De verdad les aseguro que el día que respeten los horarios, sus vidas cambiaran enormemente para bien, podrán hacer más cosas, podrán dedicarle tiempo a su familia y podrán tener pasatiempos, podrán organizar su vida, así de fácil.
En el trabajo tenemos un horario para iniciar, no para llegar, un horario para salir a comer y otro para regresar y continuar, y finalmente uno para salir. Respetémoslos al pie de la letra, demostremos que en los horarios establecidos damos todo por el trabajo y nunca, como regla de oro, pidamos que se nos entregue 5 minutos antes de la salida algo que sabemos que tomara 1 hora preparar, eso es no respetar el horario de los demás, claro si se trataba de algo que la persona debió preparar desde la mañana, con todo exijan que les sea entregada.
Concluyendo, queremos cambiar la imagen y mejorar las condiciones laborales del país, trabajemos en estos dos puntos y hagamos que nuestros compañeros también se sumen y más importante, respetémonos. Establezcamos nuestras prioridades y nunca, bajo ninguna circunstancia permitamos que el trabajo tenga mayor prioridad al de la familia. Las corporaciones son ingratas, para ellas el empleado es simplemente un activo más y cuando ese activo deja de serlo lo cambia con una mano en la cintura y sin tocar el corazón, en las empresas el dinero es el dinero y la relación empleado empresa debe ser dejada en esos términos, tú me pagas por hacer X y yo trabajo y hare hasta lo imposible para cumplir con ese X y claro que podemos ser flexibles pues encontré la forma de entregarte X2 cambiando un poco y ahorrando dinero. Las compañías no son tontas, los activos que tienen un valor agregado serán siempre preferidos e incluso invertirán en ellos. En el trabajo todos somos reemplazables, en el hogar no, trabajemos lo más que podamos en respetando horarios, y el tiempo que nos quede dediquémoslo a la familia, donde si llegamos a faltar, si impactamos de verdad.
jueves, 29 de abril de 2010
Espérate... siempre ponen 30 minutos antes...
Espérate... siempre ponen 30 minutos antes de que empiece la fiesta...
Nuevamente me encuentro escribiendo sobre algo distinto a tecnología, seguridad IT, música. Hoy escribo sobre las invitaciones a eventos. Al mandar una invitación, uno especifica la hora del comienzo del evento; sin embargo, poner por lo menos 30 minutos antes, en dicha invitación, en la cultura mexicana es común o casi la regla general.
Tengo una manía muy fuerte por llegar temprano, en ocasiones obsesiva. Sé que podría considerarse como una virtud; pero a veces no estoy tan seguro, JA!. Resulta que en los últimos meses asistí a algunos eventos (bodas, fiestas, etc.) donde usualmente pusieron en la invitación al menos 30 minutos antes de que realmente comenzara todo. Hubo quien puso 1 hora y hubo otro caso donde por ser fuera de la ciudad puso 1 hora, sin embargo comenzó 2 horas después de la cita debido a factores ajenos.
Recuerdo que hace muchos años, uno de mis mejores amigos me invitó a una fiesta ya que iba a tocar con su banda y me dijo: “Pues la onda es como a las 9 PM”. Así es que llegué a las 9 PM y cuando llegué apenas estaban terminando de acomodar los instrumentos y no había ninguna persona aún. Solo ellos a punto de hacer el “sound check”. Lo único que me dijo fue: “Te dije esa hora, porque nunca nadie llega temprano”. Tal vez para muchos esto es ser muy “ñoño” como decimos en México, pero yo no lo considero así.
Recuerdo mucho también, un día en otro país al norte de México (jeje), me invitaron a una cena en una casa. El correo especificaba la hora de inicio y de fin, además de las siglas R.S.V.P.
–RSVP “Répondez s'il vous plaît” es una expresión francesa, que traducida al español significa más o menos "Responda, por favor". Estas siglas significan que el anfitrión está esperando confirmación de que la(s) persona(s) invitada(s) asistirán al evento. El invitado tiene la obligación (moral, o ¿ética?) de responder si irá o no al evento -
Me llamó mucho la atención ya que, primero, esperaba confirmación por parte de las 4 personas que había invitado siendo que estábamos en la misma oficina; y segundo, él esperaba que llegáramos y que nos fuéramos a la hora que el había especificado en la invitación. La idiosincrasia mexicana no nos permite hacer algo así y nos es un tanto difícil entenderlo; sin embargo, desde un punto de vista personal del que escribe estas humildes líneas, creo que eso está correcto. La formalidad y la puntualidad no deberían ser una virtud, sino una característica.
El juego que todos jugamos:
* El que invita, sabe que tiene que poner al menos 30 minutos antes de la hora real
* El que es invitado, sabe que ‘puede’ llegar 30 ó 60 minutos después de la hora marcada
Ahora la pregunta es qué hacer si la gente ya está acostumbrada a esta manera de actuar. No diré lo que “debemos” hacer como individuos ni como sociedad; mejor hare mención de lo que yo he hecho, hago y haré:
* Si yo soy el que invita: Pongo la hora REAL a la que comienza mi evento y le informo a la gente cuando le hago la invitación subrayándole (de manera escrita o verbal, según sea el caso) que esa es la hora; de hecho, lo hice hace 1 año, en mi boda, donde especifiqué la hora, 2 PM; y así fue. Claro, hice hincapié a los asistentes que a esa hora daría inicio la ceremonia y que no había usado la ya tan gastada "maña" de poner 30 ó 60 minutos antes...
* Si yo soy el invitado: Pues hay 2 opciones:
o Llegar al lugar a la hora marcada en la invitación
o Preguntar –si hay suficiente confianza- al anfitrión la hora en que comenzará el evento y llegar a esa hora
Desde luego la segunda, implica que sí llegará un@ a la hora. En realidad solo deberás usar la última opción siempre y cuando seas verdaderamente formal y puntual.
Otro ejemplo de la (im)puntualidad que se da en el ámbito corporativo son las juntas de oficina.
Están marcadas a una hora, la mayoría llega 5 ó 10 minutos tarde y como se esperan a que lleguen todos, pues empezó a los 15 minutos. En otras culturas, eso no pasa. Lo sé porque lo he vivido y lo sigo viviendo día con día.
En general me declaro abiertamente en contra de que las invitaciones tengan una hora distinta pues estimula que la sociedad (mexicana, al menos) continúe con la mala costumbre de llegar tarde y la verdad es que la impuntualidad es un vicio mal visto a nivel internacional… ¡es una vergüenza nacional!
Recuerden que la hora en que llegas, refleja el interés que tienes en el evento y su anfitrión.
@albertoayon
Always... Mind the Security Gap!
Nuevamente me encuentro escribiendo sobre algo distinto a tecnología, seguridad IT, música. Hoy escribo sobre las invitaciones a eventos. Al mandar una invitación, uno especifica la hora del comienzo del evento; sin embargo, poner por lo menos 30 minutos antes, en dicha invitación, en la cultura mexicana es común o casi la regla general.
Tengo una manía muy fuerte por llegar temprano, en ocasiones obsesiva. Sé que podría considerarse como una virtud; pero a veces no estoy tan seguro, JA!. Resulta que en los últimos meses asistí a algunos eventos (bodas, fiestas, etc.) donde usualmente pusieron en la invitación al menos 30 minutos antes de que realmente comenzara todo. Hubo quien puso 1 hora y hubo otro caso donde por ser fuera de la ciudad puso 1 hora, sin embargo comenzó 2 horas después de la cita debido a factores ajenos.
Recuerdo que hace muchos años, uno de mis mejores amigos me invitó a una fiesta ya que iba a tocar con su banda y me dijo: “Pues la onda es como a las 9 PM”. Así es que llegué a las 9 PM y cuando llegué apenas estaban terminando de acomodar los instrumentos y no había ninguna persona aún. Solo ellos a punto de hacer el “sound check”. Lo único que me dijo fue: “Te dije esa hora, porque nunca nadie llega temprano”. Tal vez para muchos esto es ser muy “ñoño” como decimos en México, pero yo no lo considero así.
Recuerdo mucho también, un día en otro país al norte de México (jeje), me invitaron a una cena en una casa. El correo especificaba la hora de inicio y de fin, además de las siglas R.S.V.P.
–RSVP “Répondez s'il vous plaît” es una expresión francesa, que traducida al español significa más o menos "Responda, por favor". Estas siglas significan que el anfitrión está esperando confirmación de que la(s) persona(s) invitada(s) asistirán al evento. El invitado tiene la obligación (moral, o ¿ética?) de responder si irá o no al evento -Me llamó mucho la atención ya que, primero, esperaba confirmación por parte de las 4 personas que había invitado siendo que estábamos en la misma oficina; y segundo, él esperaba que llegáramos y que nos fuéramos a la hora que el había especificado en la invitación. La idiosincrasia mexicana no nos permite hacer algo así y nos es un tanto difícil entenderlo; sin embargo, desde un punto de vista personal del que escribe estas humildes líneas, creo que eso está correcto. La formalidad y la puntualidad no deberían ser una virtud, sino una característica.
El juego que todos jugamos:
* El que invita, sabe que tiene que poner al menos 30 minutos antes de la hora real
* El que es invitado, sabe que ‘puede’ llegar 30 ó 60 minutos después de la hora marcada
Ahora la pregunta es qué hacer si la gente ya está acostumbrada a esta manera de actuar. No diré lo que “debemos” hacer como individuos ni como sociedad; mejor hare mención de lo que yo he hecho, hago y haré:
* Si yo soy el que invita: Pongo la hora REAL a la que comienza mi evento y le informo a la gente cuando le hago la invitación subrayándole (de manera escrita o verbal, según sea el caso) que esa es la hora; de hecho, lo hice hace 1 año, en mi boda, donde especifiqué la hora, 2 PM; y así fue. Claro, hice hincapié a los asistentes que a esa hora daría inicio la ceremonia y que no había usado la ya tan gastada "maña" de poner 30 ó 60 minutos antes...
* Si yo soy el invitado: Pues hay 2 opciones:
o Llegar al lugar a la hora marcada en la invitación
o Preguntar –si hay suficiente confianza- al anfitrión la hora en que comenzará el evento y llegar a esa hora
Desde luego la segunda, implica que sí llegará un@ a la hora. En realidad solo deberás usar la última opción siempre y cuando seas verdaderamente formal y puntual.
Otro ejemplo de la (im)puntualidad que se da en el ámbito corporativo son las juntas de oficina.
Están marcadas a una hora, la mayoría llega 5 ó 10 minutos tarde y como se esperan a que lleguen todos, pues empezó a los 15 minutos. En otras culturas, eso no pasa. Lo sé porque lo he vivido y lo sigo viviendo día con día.En general me declaro abiertamente en contra de que las invitaciones tengan una hora distinta pues estimula que la sociedad (mexicana, al menos) continúe con la mala costumbre de llegar tarde y la verdad es que la impuntualidad es un vicio mal visto a nivel internacional… ¡es una vergüenza nacional!
Recuerden que la hora en que llegas, refleja el interés que tienes en el evento y su anfitrión.
¡¡Di NO a la impuntualidad!!
@albertoayon
Always... Mind the Security Gap!
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