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miércoles, 14 de julio de 2010
Un ejemplo de intolerancia y pensamiento retrograda
Como ya he publicado antes, una de las problemáticas humanas es el rechazo automático de lo que nos es ajeno; de ahí parte la situación de los nacionalismos irracionales, así como los fundamentalismos religiosos y en conclusión la caza de brujas, por decirlo de alguna manera. La tolerancia general no es una practica que tenemos en nuestra genética y tenemos que luchar cada día para aprender de las diferencias, en vez de atacarlas.
Lo anterior viene gracias a la situación, que Luz María Ramírez, titular del instituto de la Mujer del estado de Guanajuato, es nada mas que un ejemplo del ser humano no evolucionado, que condena absolutamente todo lo que no conoce. Bueno, me estoy viendo un tanto extremista en mi declaración, pues por lo pronto públicamente ha proclamado que las mujeres que cuentan con tatuajes o piercing carecen de valores. Argumenta que el valor atacado es el de la salud, y si bien existe un riesgo de higiene en estas practicas, no significa en ningún momento que carezcan de valores, porque no mejor se pregunta si sus valores son los mismos. Deja de ver el valor de la persona como tal para juzgarla por sus gustos y apariencia física, y como podemos etiquetar esto, simplemente discriminación.
No olvidemos, el ser humano vive en comunidades, comunidades que son fuertes por su gente, y para hacerse fuerte, la comunidad debe reconocer y asimilar sus diferencias internas. Sin lo anterior es imposible que nos movamos hacia adelante, nos encontraremos repitiendo la historia una y otra vez, y nuevamente, reiterando, el problema empieza a ser trabajado desde uno, por lo que primero hay que entendernos a nosotros mismos.
martes, 22 de junio de 2010
Honestidad, Identidad, Nacionalismo y Futbol
Mientras el partido de México, decidí hacer algo más creativo.
Justamente en estos tiempos de mundial, fui testigo de algo que no había sido lo suficientemente sensible para detectar. Personalmente no soy seguidor del soccer, sin embargo en los encuentros internacionales de cada 4 años, de verdad que me gusta verlo, me gusta ver como las diferentes técnicas se enfrentan, sin embargo, en esta ocasión, y probablemente porque me he sensibilizado en ciertas actitudes, caigo en cuenta que el ser humano, sin importar la nacionalidad, educación, o nivel socioeconómico, no es honesto.
La honestidad, dícese de ser honesto, decente, recatado, razonable, justo, recto y honrado. En pocas palabras, hacer lo correcto siendo sensible de nuestro entorno.
El mundial es el más claro ejemplo de esta tesis, solo basta estar viendo un partido en un grupo de personas ya sea una u otra nacionalidad, ya sea de un equipo o del otro. La gente se apasiona de tal manera que definitivamente hace a un lado la educación, el respeto, y finalmente la honestidad.
Durante un partido ocurren muchas cosas, lo increíble es ver que cuando ocurren situaciones donde el árbitro decide si fue o no una mano, de inmediato la gente justifica de las maneras más creativas de porque tuvo razón o no esa decisión. Si la decisión fue en contra de su equipo hacen rabietas mientras que si fue a favor, hacen burla aunque la repetición demuestre lo contrario, el inconsciente colectivo siempre va a justificar todo a su favor.
Todo esto, creo tiene una razón. El ser humano tiene una necesidad de identidad, necesidad de ser reconocido parte de un grupo. Los grupos siempre tienen algo en común, ya sea gustos, creencias religiosas, afiliaciones políticas, o simplemente características físicas. No creo que sea malo de ninguna manera tener estas afiliaciones, identificarse con personas afines es algo inevitable y enriquecedor, pero ¿qué pasa cuando estas afinidades comienzan a crecer de manera irracional afectando la tolerancia?
A inicios de los años 40 del siglo pasado, Hitler comenzó a tener gran relevancia con ideologías nacionalistas, y hasta racistas, basadas en la intolerancia y en el poco entendimiento que el aprender del vecino nos hace más fuertes, aprender de las diferencias es lo más rico.
Por la necesidad de identidad y la pasión irracional, dificultan esa apertura, y sinceramente no creo que el ser humano pueda llegar a evolucionar si no logra tirar esas barreras. Podemos hacer todo tipo evolución tecnológica, tener ideas grandes pero nunca se llegara a nada si la humanidad no se une, si nos olvidamos de fronteras, de género, raza, religión.
Si este mensaje toca fibras sensibles, significa que estoy cumpliendo con mi existencia en este lugar, lo importante es que todos aunque aparentemente sea una pequeña aportación hagamos eso, aportemos, pugnemos por ese cambio, por la unidad y diferencia, porque todos somos iguales y perfectamente diferentes.
Ah, claro y que gane el mejor, no importando la nacionalidad.
jueves, 27 de mayo de 2010
Ley antiinmigrante de Arizona
Todo el último mes, en nuestro país ha hecho mucho ruido la ley antiinmigrante, la cual se tomó con gran indignación e incluso como agresión. La ley denominada SB1070 está siendo rechazada por, incluso, comunidades latinas en el resto de la unión americana, por ejemplo, este sábado, se llevara a cabo una marcha en Boston como parte del movimiento nacional de repudio a dicha ley.
Lo que se me hace increíble es que esta ley haya causado tanto revuelo en esta comunidad, aclaro que no promulgo con favorecer dicha ley, sin embargo me pregunto, ¿cómo esta comunidad que en su propia casa rechaza a los suyos, desconoce a su propia raza y aliena a los "menos afortunados" puede estar TAN insultada por algo que ejercita en sus propias calles?
El racismo es parte de la intolerancia, parte de la incomprensión y el deseo de no comprender y menos aprender de las diferencias que enriquecen las culturas y a las personas. Insisto ¿cómo es posible, que reclamemos a un país extranjero que promulga una ley que simplemente pone en papel, lo que nosotros mismos ponemos en práctica? No podemos pedir respeto si nosotros mismos no nos respetamos.
Para ganarnos el derecho de repudio, debemos demostrar al mundo entero que somos lo suficientemente maduros, abiertos, y respetuosos con las difieren. Las diferencias de género, raza, religión, cultura, políticas y hasta preferencia sexual, todas esas diferencias deben ser aceptadas incondicionalmente, definitivamente podemos estar o no de acuerdo con algo, pero eso no implica que tenemos derecho a atacarlo.
En nuestro país existen todos los días miles, millones de ejemplos, desde la esposa que es maltratada, hasta los indígenas que no se les permite el paso a alguna tienda, además que a mucha gente se le detiene en las calles simplemente porque su aspecto no es favorable, e incluso muchos llegan a ir a la cárcel por esta misma razón, en lo que se averigua si son o no culpables de algo.
Les dejo por ultimo un mensaje, el aspecto no es absolutamente nada, lo que vale de una persona es lo que se lleva por dentro. Y nuevamente hago un llamado a la conciencia, cuando vean algo diferente, no lo ataquen, acérquense y aprendan de ello, verán como el universo crece cada vez que aprendemos algo nuevo.
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